
Vivamos estas Navidades con conciencia y en esencia, valorando cada momento, cada encuentro y cada recuerdo que surge, porque todo se entreteje y conforma nuestra experiencia, como somos, donde estamos y lo que hacemos.
Dejemos de lado lo superfluo, las apariencias, los excesos y las barreras. Y ahondemos y saquemos nuestra magia, la que transforma la vida y el mundo, eternizando los valores que salen a flote y fluyen llegando a corazones que sueñan y anhelan con ilusión y esperanza.